Tartare de salmón con encurtidos y aceitunas.

 photo tartare salmon perfecto_zps6n3bxy2n.jpgA estas alturas seguro que ya habrás probado montones de tartares: de carne, de atún, de salmón.. La moda del Raw Food  pega fuerte.

Este plato es de lo más versátil y sólo requiere buenos cuchillos y producto de primera.  Cada cual le añade de su cosecha lo que más le apetece y le da su toque personal, como debe ser. Así, habrás visto tartares de atún o salmón que combinan con aguacate, mango, huevas de diferentes clases, vinagretas de todos tipos, aliños, hierbas, especias.

Nosotros lo hacemos de una manera muy simple. Casi no tenemos que comprar nada ex profeso, porque de todo esto solemos tener en la nevera, de manera que, cuando queremos comer  tartare de salmón,  lo único que tenemos que hacer es sacar la pieza del congelador ( hay que congelar el pescado!  al menos 24 horas antes de comerlo crudo, por precaución). Es un plato ideal para noches de verano en la que uno sólo quiere comer algo fresco y olvidarse de los fogones. Por otra parte, en 10 minutos tendrás una  recetas ligera y sana, llena de Omega 3 , sabrosa e, incluso, apta para días especiales como aperitivo junto con unas tostaditas y queso de untar.  Esperemos que saques tu mejor cuchillo y disfrutes de esta apetitosa y fácil receta.

Ingredientes para 4 personas: 

600 gr. de salmón, aproximadamente, limpio de piel y espinas.

2 huevos duros de gallina o 4 de codorniz.

Una cucharada sopera de alcaparras.

 3 pepinillos grandes en vinagre.

Un puñado de aceitunas negras ( de Aragón, Murcianas, kalamatas, etc)

Cebolleta tierna

Zumo de lima

Cilantro, perejil, cebollino, eneldo ( todas las hierbas son opcionales, a gusto del comensal)

Sal Mandon y pimienta negra.

Aceite de Oliva Virgen Extra

Preparación: 

Corta en daditos pequeños el salmón y pásalo a un bol , cuenco o plato hondo  donde ir poniendo el resto de los ingredientes (cebollita y encurtidos)  bien pìcados.

Cuece los huevos. Si son de gallina, nada más 10 minutos. Si son de codorniz, con 3 minutos  basta. Enfríalos, pélalos y añádelos al bol.

Salpimeta el conjunto y añade las hierbas de tu gusto. Resérvalo en la nevera hasta el momento de servir.

Rocía con zumo de lima, pero no abuses del cítrico porque cocerá en exceso el pescado.

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SÓLID: LA NUEVA PROPUESTA GASTRO DE JANIS GROUP

Hace poco tuvimos ocasión de  probar la nueva propuesta gastronómica de Sólid, un novísimo restaurante del Borne que incluye tres espacios diferentes,  tres formas de disfrutar del ocio en Barcelona. Obviamente, lo primero que hay que destacar es el acertado resultado del diseño de este local, en plena calle Princesa, vía de entrada a una de las zonas de ocio y gastronomía más efervescentes de Barcelona. Una obra de Ingenia Group y el diseñador  de Alfonso de la Fuente (Pichiglas Studio) que resalta en medio de la uniformidad arquitectónica de la calle.

Sus puertas verdes imitando un bistró, su rótulo dorado y esa sensación de estar en un local lleno de luz, a pesar de que el sol no entre a raudales por las ventanas. Quizás sea este uno de los detalles que más nos llamó la atención: el juego de las luces, el brillo de los espejos, las lámparas, los tonos cobres que irradiaban destellos, como en las antiguas cocinas,  los dorados de los elementos decorativos de las casas de los 50. Las banquetas, sofás y taburetes, tapizados en cuero dotaban también a este local polivalente, urbano y divertido de la calidez que uno espera al entrar en un local de este tipo.

Puesto que hablamos de un restaurante desenfadado donde el cliente puede desayunar, comer o cenar en un amplísimo horario, la barra y las mesas comunales marcan la dirección de lo gastronómico en la zona bar. En la otra parte del restaurante, la intimidad está garantizada con mesas en rombo, sofás y la posibilidad de celebrar entre amigos. Caben las mesas bajas y el cuero verde para los sillones, aunque, en un momento dado, todo ello se reconvierta en escenario para música en vivo o pista de baile.

La idea,  pues, de Sólid es ofrecer una propuesta completa para el barcelonés y el turista que quiera pasar un rato disfrutando de buena comida, música y compañía. En definitiva, todo aquello que forma el compendio de un club en el sentido más urbano y contemporáneo del término.

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Desayunar, comer, cenar…. En las manos del chef Álex Flaqué está la cocina de Sólid que se presenta con una oferta de platillos tradicionales a los que se pretende  añadir un plus de personalidad, un toque moderno. Los clásicos, sin embargo, nunca fallan: los buñuelos de bacalao, las croquetas de gorgonzola con tomate concassé, el arroz negro con alioli, el meloso de ternera y parmentier, la mojama casera, el pulpo, las ensaladas más tradicionales como el xató, la hamburguesa, los huevos, las ensaladillas. Un clásico surtido de tapas, platos para compartir o bocadillos de los que uno pide para salir al paso de una cena no programada… Una carta sin sorpresas que una, habiendo ya visitado otros restaurantes de Barcelona de nueva apertura, reconoce rápido: una carta de lo más barcelonesa, de lo más actual pese al formato confort food, cocina catalana tradicional.. Pero con el plus de encontrarse, en medio de la cena,  con  un concierto de estilos diferentes, unos comensales  a los que no se conoce pero con los que se comparte mesa, un lugar perfecto para empezar una noche por la ciudad, una decoración sorprendente, un servicio joven que, todo y que debe adatarse a los ritmos de una cocina más rápida y perfeccionada, se muestra atento dentro de sus posibilidades.

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Las raciones son ajustadas, como viene siendo habitual en los nuevos locales de Barcelona, por lo que deberá pedir varios platillos para comer o cenar correctamente, aunque, obviamente,  los precios tampoco son desorbitados. El cubierto a la carta rondará los 25 euros. Si se pide el menú del mediodía el precio es de 12 euros, una buena opción para tomarle al pulso a la cocina y comer con más calma en otro momento.

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En general, Sólid nos pareció una propuesta interesante y muy bien ubicada, nos encantó la posibilidad de entrar en un espacio lleno de luz y comodidad, pero creemos que hay pulir detalles en la cocina como la presentación de un xató tan invernal en una carta de verano (respetar la estacionalidad de los productos es básico), la excesiva sal de la mojama medio ahumada, perfeccionar la masa de los buñuelos o evitar tics innecesarios, como el detalle de una pasta crujiente impregnada de pimentón que el meloso de ternera, su jugo y la parmentier no necesitaban para nada y desentonaba en el conjunto. La sencillez es, a veces, el mejor aliado en cocina. Tal vez, la palabra que más le correspondería a esta crónica del nuevo Sólid, y su máxima prioridad en este momento,  es RODAJE. Les deseamos, pues, tiempo  y suerte.

 

Solid

Princesa, 23. Barcelona.

Tel. 93 315 67 09.

Horario: de lunes a jueves de 12 a 00 horas; de viernes a domingo de 12 a 4 horas.

Precio medio: 25 €. Menú mediodía: 12 €.

 

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Couscous de gambas con verduras

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Algunos viernes, cuando el trabajo y la agenda  me lo permiten, voy a comer a un restaurante marroquí que está cerca de casa. Cada viernes, y sólo en sagrado día de viernes,  hacen un couscous con ternera que está delicioso. Sabe a especias y  verduras -sobre todo a comino y clavo de olor- y  la carne está tierna después de haber cocido toda la mañana. Después pedimos te con menta y hierbaluisa,  más  algunos dulces que tienen el detalle de regalarnos. Puesto que no siempre tengo la suerte de sentarme en su mesa, intento hacer en casa una versión mucho más simple, con  un couscous ( sémola de trigo)  que compro en tiendas y que sólo necesita ser hidratado con caldo o agua más  algunas hierbas aromáticas. Con cordero, ternera o, incluso, en este caso, con unas gambas, es una buena manera de disfrutar de  un plato muy completo cuya base es el cereal  y el resto, como siempre,  depende de los gustos y la despensa de cada cual. Nosotros os presentamos hoy esta receta  de couscous para que te vayas familiarizando con la técnica y la textura. No pretendemos, ni mucho menos, emular la maravillosa cocina árabe , pero siempre es bueno añadir ingredientes distintos a nuestro comer diario, salir de la rutina de lo ya aprendido, adentrarnos en la cocina fusión ahora que el mercado nos permite conseguir productos de casi todas las gastronomías.

Sin embargo, ya que hablamos de una de las cocinas más ricas del mundo, y por si a alguien le interesa, este es mi blog de cocina marroquí de referencia. Sus maravillosas imágenes hablan por si solas:

 

 http://cocinamarroqui.blogspot.com.es/2012/02/cous-cous-del-hsoub.html

Couscous con verduras salteadas y gambas

Ingredientes: 

8 gambas

2 tazas de café con leche de couscous

Una zanahoria

Un calabacín

Una berenjena

Una cebolla

2 dientes de ajo

Jengibre

Ciilantro

Hierbabuena

Sal

Caldo de verduras, caldo de cabezas de gambas con las hierbas aromáticas o agua

Aceite de oliva

Preparación: 

Si no tienes  un caldo de verduras suave ya hecho, prepara un poco poniendo a hervir las cabezas de  las gambas con las hierbas aromáticas y un chorrito fino de aceite de oliva  durante cinco minutos.  Tapa y deja  infusionar.

Guarda los cuerpos de las gambas para más tarde.

Pela la berenjena y ponla, cortada en rodajas, en un gran bol de agua con sal. Al cabo de una hora, escúrrela, lávala y córtala a dados bien pequeños.

Corta las verduras en trozos pequeños lo más iguales que puedas.

En una sartén,  con un par de cucharadas de aceite de oliva, saltea las verduras en este órden: ajo, jengibre,  cebolla, zanahoria, berenjena, calabacín. Añade las hierbas y reserva.

Saltea los cuerpos de las gambas  en aceite de oliva y reserva.

Pon el couscous a hidratar de la siguiente manera: ponlo en un bol, cubre con el caldo, añade un chorrito de aceite y tápalo con un trapo de cocina limpio.

Al cabo de unos minutos, el couscous se habrá hinchado y habrá absorbido todo el caldo.

Añádele, entonces, las verduras salteadas y las gambas. Rectifica de sal y sirve en un recipiente de tu gusto con hierbas aromáticas.

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Ocho grandes quesos en la nueva carta de Espai Kru y Vila Viniteca más un par de reflexiones queseras.

 

Imagen: http://www.espaikru.com/files/MG_1929.jpg

 Ya no hay establecimiento que se precie sin una buena carta de quesos. Pasó el tiempo en que comer quesos en España se limitaba a una selección de  manchegos, un Roquefort y un queso de bola que, como cuenta Juan Felipe Vila San Juan, allá por el 1971, llegaba a la mesa medio seco y enmohecido por la escasa demanda de lácteos en los restaurantes.  Los buenos comedores, copiando modas y maneras francesas, conservaban dos carros: uno para los quesos y otro para los postres. Pero, obviamente, eran cuatro contados. El resto tuvo que esperar hasta mediados de los 80 para que, como se dice hoy en día, “democratizar su consumo”. Una servidora, por ejemplo, era una asidua del  desaparecido restaurante La Maison du Languedoc Roussillon y El  Pla de la Garsa, donde Pep Palau, hacía una selección impresionante de quesitos de cabra muy gabachos. O al menos, así lo veía yo con 20 años y nostalgia de los que podía comer en mi casa en el País de los Pirineos  (hoy día conocido por ser lugar de peregrinaje de la familia Pujol).

 

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Con carro o sin él,  hoy vemos quesos nacionales y extranjeros en restaurantes, bares y bistrós que los eligen cuidadosamente, cuentan con productores cercanos que les suministran quesos artesanales, muchas veces ecológicos para las cartas más selectas. Con todo, es un mundo en expansión y faltan especialistas en materia quesera que proporcionen información a los clientes que buscan la novedad, la joya de una pequeña  y nueva quesería, o el pedazo del gran queso consagrado. Bien maridado, como siempre ha señalado el refrán español,  un queso es una maravilla gastronómica que encierra  el encanto de lo  único, lo ligado a la tierra, al trabajo de las bacterias y  el clima de cada rincón del mapa,  como  bien señalaba Vázquez Montalbán.

El tipo de leche, fresca o pasteurizada, la raza del animal, el pasto que come y la época en que la ingiere, la clase  de cuajo – natural, artificial-,  la maduración, el afinado, el lugar donde se guardan los quesos hasta su momento óptimo, etc. Todo ello proporciona una gran cantidad de sutiles diferencias entre un queso y otro que hacen casi imposible la copia, al menos,por lo que respecta a los quesos artesanales ( seguro que el lector ha buscado infructuosamente un queso idéntico  al que probó en su infancia, comprado en algún pequeño mercado) . Todo ellos proporciona matices que adoran los fervientes devoradores de este producto de larguísima tradición en la cultura gastronómica mediterránea.

Imagen. http://i.bssl.es/altaspulsaciones//2012/08/Olimpiadas-Pentatlon.gif

Puesto que sería larga la lista de lugares en los que se puede hoy en día disfrutar de buenos quesos ( en mi memoria queda para siempre la cata y la charla con el maestro quesero de Vía Veneto) , incluso,  ya hay restaurantes dedicados íntegramente a ellos, como el  Poncelet Cheese Bar del que tuve ocasión de hablar para Gastronomía Alternativa, sólo añadiré un lugar más de peregrinaje por la importancia de su  evento anual en el que participan periodistas gastronómicos y por la calidad de los vinos y los quesos ofrecidos. La cata a ciegas que se celebró en Espai Kru junto con Vila Viniteca dio como resultado ocho grandes quesos ganadores tras una cata de 26 variedades. Todos ellos maridados con caldos de las bodegas indicadas a continuación.

Los flamantes ganadores no tienen desperdicio y estarán en la carta de estos establecimientos desde ahora hasta mediados del próximo año. Una buena razón más para sentarse en sus mesas.

 

Imagen: http://2.bp.blogspot.com/-

Bodegas elegidas: 

Joseph Drouhin Chablis 2013, Niepoort White Dry, Domaine de Bellivière Les Rosiers sec 2013, Descendientes de J.Palacios Pétalos del Bierzo 2013, Palacios Remondo Plácet Valtomelloso 2012, L’O de L’Origan brut nature (magnum), Chateau de Laubade v.s.o.p., Cháteau Dereszla Tokaji 3 Puttonyos 2010 y Còsmic Essencia Carinyena Blanca 2014

Imagen: http://blogs.lavanguardia.com/por-amor-al-ocio/files/2015/07/IMG_60771-e1435768949291.jpg

- Bonde en gatine: France – Poitou Charente / Leche cruda de cabra. Pequeña pieza de 5-6 cm de diámetro, llamada como tal por su parecido a los corchos con los que sellar botas. De corteza enmohecida, muy arrugada, tratada con ceniza de carbón y de masa láctica firme.

Eth Blanquet: Valle de Aran / Leche cruda de vaca. Elaborado en el Valle de Aran por la Hormatgeria Tarrau, quienes lavan todos sus quesos en Armagnac, aceite y vinagre y dejan reposarlos durante sesenta días en sus bodegas. Queso de pasta blanda, cubierto de Penicilium Candidum.

Imagen. http://www.casacunilla.com

Morbier: Franche-Comté / Leche cruda de vaca. Cilíndrico, de entre 5 y 6 kgs. Queso histórico de fisonomía única: dos capas de pasta de diferentes fases de cuajado separadas por una pequeña línea de ceniza vegetal. Hoy día sólo dos queserías respetan este proceso, de las cuales una es la elaboradora de este Morbier.

Cusié ramat: Alpes marítimos-Italia / Leche de oveja y vaca. Una de las joyas de la corona de Beppino Occelli. Este queso aúna dos tipos de leche y madura durante cuatro meses en las instalaciones de Valcassotto, pequeño pueblo que ha transformado en embajada láctea.

Baridà: Alt Urgell / Leche cruda de cabra alpina. Premiado y valorado, fruto del conocimiento y empeño de su elaborador Francesc Busquellà, propietario de la finca Cal Romà, donde alberga a no más de un centenar de cabras. Queso madurado de pasta blanda a partir de coagulación láctica.

Imagen. http://soster.sobrevia.com

Sovrano de búfala: Brescia-Italia / Leche cruda de búfala y vaca. Queso madurado un mínimo de 18 meses. La leche de búfala se emplea en su mayoría para pastas frescas, por ello es algo singular y único este queso tan similar al Parmigiano Reggiano

Eth Lenguat: Vall d’Aran / Leche cruda de vaca y queso azul. Este tupí también pertenece a la Hormatgeria Tarrau. Cremosidad excelsa conseguida a través de la maceración con ron, Armagnac y aceite de oliva.

Blau del nét: Palau de Anglesolà-Lleida / Leche cruda de oveja. Queso azul de coagulación enzimática elaborado por Formatges Camps.

 

Imagen. https://quesoslechecruda.files.wordpress.com/

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Churrerías españolas sobre ruedas: la protohistoria del food truck

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Mira que lo tengo dicho: aquí siempre ha habido food trucks. No vendíamos perritos calientes, ni crêpes, pero las churrerías y los pollos asados iban en camiones y se movían. De  hecho, continúan haciéndolo, pues, en los días de mercado,  en mi pueblo hay un señor que se asfixia de calor frente a unas cuantas hileras de pollos, patatas, carrileras y canelones que vende como churros. De allí no lo mueves  así se achicharre, porque ese día hace más caja que todas las terrazas de la plaza juntas.

El  señor de los churros, las patatas y  las cortezas  también ha instalado su negocio sobre cuatro ruedas. Cada festivo expone toda clase de dulcerías fritas en aceite – de oliva-  y espolvoreadas de azúcar o canela, que es como nos gustan a nosotros las porras, los churros, con o sin chocolate.  Cada mañana lía paperinas  en papel reciclable, antimanchas, con una soltura que ríete tú de un experto en papiroflexia. La nueva churrería tiene estas cosas. Ya no hay humaredas  espesas que te indiquen el lugar donde se ha aparcado el camión, el churrero es joven, con barba espesa y repeinada,  y tiene los brazos tatuados hasta el codo. El hipster ha llegado también al mudo del churro y la gastronomía.  A veces comenta con los colegas lo mucho que se alegra de haber montado su propio negocio sobre ruedas:  “Esta es la máquina de churro ideal para cualquier restaurante” . En el mercado hay mucha variedad, pero ellos se inclinan por la calidad que ofrece la maquinaria Inblan.

 Eso sí, no son camiones decorados con detalles vintages, no hay chicas con guirlandas de flores en la cabeza, ni tampoco hacen comida tex mex en los parques de Barcelona. Están donde siempre han estado: en los mercados semanales, en esquinas y en calles donde pasan los niños, las señoras por la tarde y  los señores  solos, con periódico en mano, los domingos por la mañana. Van  a comprar su paperina calentita a un churrero de su confianza que, en realidad, hace  muy pocos kilómetros con ese camión.

 

 

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Los food trucks españoles de los 70 eran la alegría de las ferias y las fiestas mayores. Junto con las manzanas de caramelo y el algodón de azúcar, los churreros tenían en sus manos la gastronomía del feriante que se completaba con bocadillos de chistorra y patatas fritas con mahonesa. A menos que pasara una improbable inspección, el aceite-grasa de origen desconocido permanecía en  el mismo barreño durante tres o cuatro ferias de 8 días y se bañaban en él toneladas de harina con manteca.  “Si te decides a montar un negocio como este en la churrería Inblan encontrarás la mejor maquinaria confesaba  a los  colegas-familiares-emprendedoresdelos70, aquellos que,  viendo cómo la primera crisis petrolera del 73 se llevaba por delante los puestos en la obra,  tenían que decantarse por el bar, la furgoneta de transporte, o ese prototipo de negocio hotelero que tanta felicidad dio a los niños como yo.

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Hoy en día, con otra crisis encima, los camiones de comida han vuelto a tomar las calles, pero ya no son churrerías. Parece que el churro se quedó con ese estigma de feriante, de dulce pueblerino de poca monta, y ya nadie se interesó por él hasta hace poco.

Ahora los churros y los camiones van por caminos distintos. Sobre ruedas muy cuquis,  venden comida de todas clases chicas no menos cuquis vestidas a juego con las cortinas del camión. Tienen muy buen gusto, no molestan,  no sueltan pestilentes humos,  se plantan allí donde les deja el ayuntamiento en días contados: Palo Alto, Sónar, Primavera Sund, Fiestas de la Mercè en la Ciutadella., etc. Lugares donde la gente no busca churros, sino (mini)  tacos de cochinita pibil o crêpes  de brie y jamón serrano ( frías).

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Los churros, en cambio, están en pleno revival de la mano de pasteleros de renombre, amén de las clásicas granjas  de las calles del Pi y Petritxol , que los sirven en Barcelona con mucho suizo y mucho melindro. En Comaxurros los hacen salados y de colores, con buena materia prima. En la Xocolateria de Oriol Balaguer les han creado su propia paperina de cerámica para que te lleves el chocolate y los churros sin mancharte en tu paseíto por Barcelona. Calidad máxima en ambas cosas y un lugar delicioso en el que deleitarse un ratito.

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Imagen: . http://www.comerbeberdormir.com/wp-content/uploads/2014/12/Take-Away-churros-chocolate.jpg

Pero, después de todo, ¿qué sería de nosotros sin una churrería ambulante? Amanecer en domingo y ver la misma cara esperándote desde hace horas con unas porras calientes, comentar la jugada y el panorama, el tiempo y el estado de la nación con alguien que lleva años aparcando en la puerta de tu casa es como tener a un enamorado fiel que se posa impertérrito bajo tu balcón esperando tu sonrisa. Lo dicho: yo para ser feliz quiero un camión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Arroz con jamoncitos de pollo, setas y pimiento rojos asados.

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¡Qué socorrido es un arroz!  Casi con cualquier cosa podemos hacer un arroz monumental que sirve para dar de comer a mucha gente y, encima, hacerlo bien. Yo suelo aprovechar mucho los restos de hortaliza y algunas buenas conservas para improvisar arroces de  domingo o de diario, según se tercie. En este caso compré jamoncitos de pollo pensando en ponerles unos ajos,  un chorrito de vino y poco más, pero luego recordé que tenía uno de esos botes de setas  variadas que van muy bien para utilizarlas fuera de temporada, unos pimientos asados del día anterior y, como siempre, buen fondo de verduras y pollo en el congelador. Con estos ingredientes básicos e improvisado este arroz que me ha servido para dar de comer a unos familiares que llegaron a última hora. Espero que os guste!

Ingredientes para 4/5  personas:

8 jamoncitos de pollo

Arroz bomba.

Un bote de setas variadas

Unas tiras de pimiento  rojo asado o pimientos del piquillo

Una cebolla

Dos o tres dientes de ajo

Un pimiento verde pequeño

Medio pimiento rojo

3 o 4 cucharadas soperas de tomate frito casero

Un poco de azafrán en polvo

Un chorrito de vino blanco.

Romero fresco

Caldo o fondo de ave y verduras.

Aceite de oliva y sal.

Preparación: 

En la paellera con un poco de aceite de oliva, debes rostir los jamoncitos despacio. Han de quedar casi hechos y dorados por ambos lados. Mejor no darles muchas vueltas con las pinzas o tenedores para que no se rompan. Una vez hechos, retíralos.

En el mismo aceite, haz el sofrito clásico de cebolla, ajo, pimientos y tomate. Añade las setas, el romero y el vino blanco y espera a que se evapore el alcohol.

Anacara el arroz en ese sofrito y, después de darle una vueltas a todo el conjunto, añade el fondo bien caliente y deja que cueza unos 18 minutos. Yo suelo medir el arroz por puñados o tacitas de café. Una por personas y una de propina:)

Cuando esté  a mitad de cocción, añade los jamoncitos de pollo y el azafrán.

Al final de la cocción, añade las tiras de pimiento asado, un poco más de romero fresco, tapa la paellera y deja reposar dos minutos más.

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Café Ocaña: la Plaza Real según Nazario

 

  Imagen. lageneraldefotos.blogspot.com

Hay bares que no  pueden desligarse de su ubicación. Todo lo que está situado en la Plaza Real está condenado a arrastrar el sambenito y el tufo de esa Barcelona que no pudo ser. Para mí, que nací en Escudeller Blancs y  di los primeros pasos en una plaza ya habitada por palomas, putas y los de la séptima flota, la plaza tiene, como dice Nazario, algo de pueblo, de rincón, de mundo aparte, pero también de soledad infinita, de grito de loco.

Puesto que ya la abandoné y no he vivido el aluvión turístico, la degradación galopante, la especulación urbanística, la llegada de “los negros y los árabes”, no soy la voz adecuada para describirla. Ahora me limito a tomar mezcal  -de paso- como todos,  en DF, vestida de foodie barcelonesa en un Café de cuyo pintor casi no me acuerdo, porque se murió justo cuando yo empezaba a bajar por las Ramblas buscando el Karma

Y puesto  que tampoco  me gusta andar todo el día mascullando el pasado, miro el espacio del Café Ocaña como lo que es hoy, un bar  de diseño espatarrante, decorado por un par de insomnes, con una buena oferta gastronómica y una terraza que es mejor que una silla en un circo. Del que habla, por cierto, Nazario en su libro:  Plaza Real Safari.

Porque yo me he leído el libro buscando la voz de Nazario que hay detrás, o antes, o dentro de la cámara con la que ha fotografiado desde su ventana a toda la peña de locos, turistas, julligans, artistas y paseantes que pasan debajo de su casa.

Caen unas gotas y todos aguantan impertérritos hasta comprobar que la lluvia va en serio para, botellas en mano, refugiarse en los soportales libres de terrazas. Allí permanecen de pie contemplando la lluvia y, si esta arrecia, se tumban en el suelo reanudando su  continua juerga. en cuanto escampa, sin esperar a que se sequen los bancos, vuelven a ellos protegidos por cartones o sin ellos.

Todos mean en las calles adyadcentes a la Plaza o en cualquier rincón, o tras cualquier columna de la Plaza. En los bares no los dejan entrar. Estos meaderos improvisados no sólo son de usos exclusivo de los alcohólicos sino de todo viandante  que pasa y siente necesidad.

A veces el grupo de cuatro bancos en “U”  ofrece el aspecto buñuelesco de la especie de “Sagrada Cena”  de la película Viridiana.

Capítulo, Los alcohólicos. Nazario. Ed. Café Ocaña. Barcelona 2015.

Yo que me había dado una jartá de Víboras chillones e irreverentes,   no esperaba tanta compasión, objetividad de forense, poesía- a veces-, ternura -otras-, en esta descripción de la vida de la Plaza. Las fotos siempre necesitan un  buen texto y un par de cañas.

En ningún momento se habla de “la Barcelona canalla” que me parece un término de lo más pijo y vacío de contenido,  y un insulto para los que sí lo son. Y sólo una vez Nazario nombra “el rollo Undenground“, aunque yo lo utilizo porque  tengo que guiar al posible y raro lector de este blog . Eso me gusta, porque no creo que el artisteo del momento tuviera remota idea de cómo llamar  a lo que hacían más allá de fiesta o cuelgue permanente. Tampoco hay lamentaciones, ni se utiliza el texto como crítica. El describe y tú deduces, el describe y tú te imaginas en un balcón, oyendo el silencio de las cinco de la mañana, cuando se han ido los alcohólicos, alguien duerme en un banco, la fuente repite su rumor, las palmeras están quietas y entran, como cada día, los repartidores de cerveza y los de la brigada de limpieza a mangerazo limpio. 

 

Imagen. https://triangulomag.files.wordpress.com/2013/07/offtrv.jpg

La verdad es que fue una lástima que muriera tan joven, tan tristón en sus disfraces. También es una lástima que la gente no sepa, cuando se come las croquetas en la terraza, quién fue este muchacho que vivió en el número 12, tan amigo de Nazario y su troupe. Pero así es la vida: para vivirla, fotografiarla, comérsela y contarla.

Imagen. http://www.ocana.cat/wp-content/uploads/oca%C3%B1a_cafe_640x430_10-640×430.jpg

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