Tres recetas rápidas con sanfaina: la pasta, el trío de butifarras y el hojaldre

En el anterior post, intenté explicar algunas recetas fáciles que podéis hacer a partir de una conserva de sanfaina hecha por uno mismo.  Los que conocéis mi trabajo, sabéis que casi siempre me decanto por una cocina de aprovechamiento, muchas veces con productos muy humildes, propia de las cocinas familiares, que es la que yo conozco y practico, con productos de temporada, frescos,  de proximidad y, a ser posible, ajustadita de precio.  Dar de comer de una manera sana y barata  a la familia no sólo no está reñido con el buen gusto, sino que pone en marcha los recursos imaginativos de los que han surgido la gran mayoría de los platos clásicos que hoy tanto añoramos.

 Puesto que la cantidad de preparaciones que tienen como base una sanfaina es casi infinita, me limitaré sólo a indicar tres ideas más con las que poder  disfrutar de este combinado de hortalizas tan saludable y veraniego para que cada  imagine sus recetas favoritas.

Tallarines con sanfaina, queso feta y aceite de albahaca

pasta con sanfaina photo pastaconsanfaina_zps2ab8c4e1.jpg

Este es el plato ultrarápido con el que todo el mundo comerá sano y tus hortalizas no se pasarán en la nevera, esperando en el más absoluto de los olvidos, un triste final para sus días.

Simplemente, cuece tu pasta favorita siguiendo las instrucciones del fabricante, añade unas cucharadas de sanfaina, tu queso favorito y haz un aceite de ajo y albahaca en la batidora para darle  una pizca más de color y sabor. Poco trabajo, poco coste y buen resultado garantizado:)

Trío de butifarras con sanfaina y aceite verde

Más fácil, imposible. con todo, no descartes las ideas más humildes  y dale salida a tu sanfaina casera cambiando  tu inalterable costumbre de comerte las butifarras con mongetes o una montaña de patatas fritas y apúntate al verde. Nosotros las hemos escogido negras y de huevo,  de perol ( una maravilla gastronómica) y una clásica de cerdo. Un poquito de aceite de ajo y perejil siempre pone la guinda final.

 photo triodebutifarresambsanfaina_zps2e314286.jpg
Hojalde con  sanfaina y sardinas

 Idem de ídem. Basta una masa de hojaldre congelada, un bote de sanfaina y unos filetes de sardinas para hacer este plato 10 que tanto juego da en los entrantes de fiesta y los buffets fríos de verano. Digamos que es una variante a la Coca de recapte, las panades o las pizzas mucho más simple, habida cuenta de que hemos comprado el hojaldre ya hecho y sólo hemos tenido que montar esta base, rellenarlo y cocerlo al horno unos diez minutos. Las sardinas las hemos colocado los 3 últimos minutos para impedir que se sequen demasiado. Ni que decir tiene que con anchoas en aceite o sardinas en lata también queda estupendamente.

 photo hojaldreconsanfainaysardinas_zpsc1024446.jpg

Comments: Leave a Comment

Recetas con sanfaina: la conserva, el bonito y la tortilla

sanfaina photo sanfainamejorada_zps0ef78f71.jpg

A pesar del poco sol de este verano en tierras catalanas, las huertas han hecho su trabajo. A manos llenas hemos recibido la cantidad de hortalizas que luego llenarán las despensas invernales. Las amas de casa, como hormiguitas previsoras, preparan conservas de tomates, pimientos, judías, berenjenas,  mermeladas. Todo es trajín en esta época de siegas y vendimias, a la espera de que todo quede yermo, en reposo, blanco.

Cuando en  la pletórica huerta se desparramen, en plena canícula estival,  los calabacines por el suelo,  es momento de pensar en la sanfaina y la escalibada, grandes platos de la culinaria catalana que, como  toda gastronomía que deja huella, se nutre de su huerta.  Será entonces cuando  cuelguen, celulíticas hortalizas moradas,  las boturudas berenjenas de caderas grandotas. Los pimientos verdes, más esbeltos y  estilizados,  adornen las matas que flanquean los cañizos interminables de  las lánguidas peronas  -ya muy tiernas y abundantes,-y de los tomates que luego se destripan en la cocina para sacarles todo el jugo.  Como escupiendo sangre  con  semilla, los tomates tiñen  las picas  y  esperan que lleguen esos varoniles pimientos   rojos que apetece manosear y arrastrar por  la nariz para ver si su aroma es tan voluptuoso como su carne roja.

Con todo ello, la paciencia de la buena cocina  y la lentitud del agosto, vamos a preparar la sanfaina  e intentaremos sacarle  el mejor partido con tres ideas de las muchas que existen en el recetario catalán.

Imagen: paperblog.com

Mi conserva de sanfaina tiene los siguientes ingredientes: cantidades ingentes de cebolla, ajos,  pimiento rojo y verde, berenjena, calabacín y algo de tomate rallado. Evidentemente, AOVE, sal, pimienta y una hierba que tenga a mano bien fresca ( desde salvia a tomillo, pasando por cilantro, laurel o albahaca).

Yo corto todas las hortalizas bien pequeñas y las hago una a una, respetando los tiempos de cocción: primero el ajo y la cebolla, luego los pimientos, el calabacín, la berenjena previamente lavada en agua con sal y escurrida, y los tomates rallados junto con el toque herbáceo. Rectifico de sal y pimienta y dejo que cueza todo sin prisa, que quede una mermelada de hortalizas bien sabrosa.

Guardo potes en la nevera, en el congelador o en la despensa. Para ello es imprescindible cerrar bien los botes, herméticos, que no quede aire en el interior, o bien dejando que cuezan 20 o 25 minutos al baño maría. De esta manera duran casi un año.

Bonito en sanfaina

bonito sanfaina photo bonitopisto1_zps1f3856ba.jpg

Una vez lista la sanfaina, esta receta tiene poco que explicar. Es totalmente estival, pues este pescado azul está en su mejor momento en verano. Yo no puedo comprar bonitos del Norte, pero si puedo quedarme con algún ejemplar del Mediterráneo más pequeñito, pero igualmente sabroso. Son pescados con personalidad, de aspecto estilizado, medio rosado por dentro, con vetas y zonas oscuras, colas como saetas, brillantes y tersos.  Tanto si lo pongo en la cazuela en rodajas o en gajos, no me gusta que cuezan mucho porque se secan facilmente, así que veréis en la foto que  estas rodajas quedan un pelín cruditas. Con unos 8 minutos bastará para que estén listas.

Tortilla de patatas y sanfaina

 photo tortillapatatassanfaina_zpsc9ab2165.jpg

 Esta es una tortilla extremadamente jugosa y con un sabor tan delicado a las hortalizas que se han ido diluyendo entre el huevo y las patatas pochaditas que gusta hasta los más feroces detractores del comer hortelano.

Esta, en concreto, tiene sólo 3 patatas más bien pequeñas, otras tantas cucharadas grandes de sanfaina y cinco huevos. El tomatito es cosecha propia:)

Comments: Leave a Comment

Los Dientes del Corazón

Imagen: Diviniti.es

A Ramón J. Breña le ha salido un libro redondo como una cazuela de barro. Es en su conjunto un guisolibro apetecible, sabroso, bien condimentado. Con pocos ingredientes (recuerdos, homenajes a lugares y personas, anécdotas) va conformando un mundo comestible en el que los personajes dan vueltas alrededor de un plato. Tienen hambre de casi todo. Aman con glotonería, cocinan como brujos- conjurando cosas-, comen a dos carrillos y beben con tanta sed atrasada que se diría que el mundo empieza en esa página.

Es este un libro para gente que le echa al guiso un puñao de tierra. Cazadores o cazados, gente que se deja desplumar, destripar y macerar bajo las sábanas, para los que  abren  la boca con tanta ansia que te derriten como manteca asada. Es para los  brutotes  ardientes que se pasan con el pimentón, para los que tiemblan de placer en los mercados, los que se arrastran como perros en el suelo para oler un hongo, una criadilla. Gente sin remilgos, salvajes de estómago, primitiva, lectora de  http://gastropitecus-gloton.blogspot.com.es/.

A mí me gustan estas lecturas de, sobre, hacia, para la gastronomía. No hay cocina sin comunicación. No hay cocina sin que nadie la nombre, la explique, la recree, la invente, la transmita.  Una amiga me preguntaba hace poco por el auge de los blogs. Pues eso, porque alguien la tiene que contar. Antes, al amor de la lumbre, ahora, a través de la red. Qué más da! Lo que no se comparte, no se guisa. Es como amar en solitario: consuela, apacigua, pero no llena.

A Ramón J. Breña le ha salido un libro libidinoso. Hay pringue de aceite y de sudor por todo el libro. Cuenta con detalles de recetario cada platazo de sábana y mantel. Pero, gracias a Dios, no es un recetario. Porque éstos son libros prácticos, a veces entrañables, de saga familiar, o de cocina monacal, pero llenito de instrucciones- odio que me den órdenes- y de medidas- odio medir las cosas. El libro de Ramón es una conversación en la que él me cuenta y yo le leo las vivencias de pescador-cazador-amante. Cocinero siempre para sentirse vivo y atado a algo que él entiende por vida en mayúscula.

También es Ramón un sociólogo y un amante de la antropología. ¡Qué le vamos a hacer! Hay gente rarita que lee a Harris y después es capaz de ponerse a hacer migas de chocolate, sopa de tierra, lomo de jabalí, cazuela de acelgas, una versión extremeña del garum o un cochinillo muy chino. Es un tío muy leído y algo viajado- parece-, lo que aún  le da más encanto. Tiene el pelo encrescapo y es de La Vera, donde reposa la sombra de Yuste y su melancólico emperador. Le pone pasión a la escritura, arrebato. Por eso Los Dientes del Corazón son relatos cortos, apenas un fogonazo, un salteado rápido de cuatro elementos que no cansen y sean sabrosos. De vez en cuando recomienda cosas, pero no vinos:

Si alguna vez, amigo, tienes la suerte de amar y ser amado por una cocinera o cocinero, no dejes que se vaya. Te aseguro que en sus manos tiene la cultura de lo  que de verdad somos los humanos, la civilización entera concentrada. Tal vez engordes en su compañía, pero qué importa. Serás feliz como solo lo son los hombres que saben comer y amar siempre con buen apetito”

Oído Cocina!

 

Comments: 1 Comment

Verano azul: caballa en piriñaca y guiso de melva con fideos, azafrán y hierbabuena.

 photo caballaenprintildeaca_zps71a019c8.jpg

En casa, el verano llega cargadito de pescado azul. Es el momento de olvidar los escabeches de invierno para lanzarse al pescado fresco: sardinas , bonito, caballa, melva, salmón, boquerones.… No hay semana que mi cocina  no sea un festival de Omega 3 porque, simplemente, en verano el pescado azul  está más bueno, más  jugoso, más barato, más en su punto.

Puesto que hay miles de blogs nutricionales que os enseñarán sus bondades, yo sólo quiero apuntaros hoy dos recetas familiares- gaditanas- que son un clásico de mi cocina estival para que os animéis a degustar las variedades más sabrosas de este  ”verano azul”.

Caballa en piriñaca

Ingredientes para 2 personas

Dos caballas limpias de espina central

Un tomate grande y maduro o tomatitos cherry

Un pimiento verde

Medio pimiento rojo

Una cebolleta tierna

Aceite de oliva

Vinagre de jerez

Sal y orégano ( opcional)

Preparación: corta todas las hortalizas en brunoise ( bien pequeñitas), aliña con el aderezo y coloca sobre él las caballas que habrás hecho a la brasa o plancha. Las puedes comer frías o templadas, de un día para otro y siempre están deliciosas.

Guiso de melva con fideos, azfrán y hierbabuena. 

melva fideos photo melvaconfideos_zps99f38d37.jpg

La melva es un pescado muy popular en las costas gaditanas que suele comerse en invierno en una famosa conserva de melva canutera en aceite de oliva. Preparada con fideos  resulta un plato completo de lo más saludable, muy fácil de hacer y muy gustosa. Es una receta que recuerda a los platos gitanos de caballa con fideos,  las cazuelas de sardinas con fideos malagueñas y las caballas que se guisan en el Puerto de Santa María.

Puesto que, en definitiva, no hay nada nuevo bajo el sol, mi receta no es de lo más novedosa ni pretende serlo, sino fácil de preparar, barata, sana y en la línea de una cocina ancestral, estigmatizada por la pobreza de la que surgió,  que se pierde poco a poco por la desidia de todos los que amamos la cocina.

He  aquí, pues, un homenaje a las mujeres que guisaron este plato en tiempos peores  y mi versión de  uno de los más  tradicionales platos de la gastronomía gaditana:

Ingredientes  para 4 personas:

Una melva de unos 500  gr.

Un paquete de fideo medio de unos 250 gr.

Una cebolla

Dos dientes de ajo

Medio pimiento rojo

un pimiento verde

Un tomate grande y maduro

Un par de hojas de laurel

Un poco de azafrán

Un chorrito de vino de Jerez

Una ramita de hierbabuena

Aceite de oliva

Preparación:

Limpiar la melva y dejarla desangrar en agua y hielo un par de horas. Secar, salar y reservar.

Preparar un sofrito clásico de ajo, cebolla, pimientos y tomate ( poco). Cuando esté hecho, añadir el laurel, el azafrán y la hierbabuena más el vasito de fino. Dar un hervor de 5 minutos y rehogar los fideos en este sofrito. Añadir el agua necesaria o el caldo de pescado para que cuezan. Cuando falten tres minutos aproximadamente para terminar la cocción, se añade la melva. Cuando pase este tiempo, tapar la cazuela y dejar reposar tres minutos más para que acabe de hacerse. Dejad la melva  suave, nunca muy hecha, de lo contrario  se secará y perderá sabor.

Comments: 1 Comment

Comer en el Festival de Cap Roig: sólo para sus oídos…o no.

Tiene el Empordà ese aire de belleza arañada, arisca, que tanto gusta a los amantes del mar en furia. Es, en verdad, este pueblo al que no visito desde hace 20 años, raro como la cabeza de un Cap Roig. Se jacta de haber inventado la nostalgia musical de las habaneras, hace hogueras bebibles con ron y frutas al borde del mar y tiene unos bichos marinos que luego se come en cazuela.

En Calella de Palafrugell, a la  escórpora o el cabracho, el mismo que dio fama mundial a Arzak convirtiéndolo en pastel, se le llama Cap Roig y es  pescado de roca,  raro, peligroso y con  espinas, como cualquier rareza por la que uno merezca morir.  Hace más de 20 años, los mismos que hace que no piso sus calles, se celebraba  una noche de San Juan y no llovía nada, tiempo propicio para todo. También para un buen suquet tras cuya degustación  con patatas se desató una tormenta y una gestación de 9 meses. Es, en verdad, este plato “de barca”, el único recuerdo nítido que tengo de esta Calella de Palafrugell, hoy vestida de aguacero estival. Aquel suquet de Cap Roig intenso, pecaminoso, que nos comimos al borde del agua, en aquellos restaurantes guarecidos bajo el  porche, es la visión más clara que tengo de aquellos días en los que todo empezaba rimbombante  a ritmo de marcha nupcial. Después, todo precipitación y ruido, guisos sin reposo suficiente, pobres de serenidad.

 Imagen: blog Con Los 5 Sentidos

El suquet y el pescado… y ahora estos jardines donde vienen a cantar la flor y nata del panorama musical. Seguramente atraídos por este Empordà  de poco sol y mucho viento, de playas abruptas, de locura daliniana, de pitillo y sarcasmo con café al modo de Pla, de alforjas llenas.
cap roig photo caproig3_zps58b18c29.jpg

Pocos lugares en el mundo pueden presumir de tener una cocina conectada con la tierra.  Poca, pequeña, escarpada, pero llena de joyas gastronómicas, de piezas únicas.  Buena parte del recetario catalán está marcado por la idiosincrasia del terruño empordanés, de las osadías de esos mares y montañas que ya son unos clásicos, que entusiasman a los iniciados en la gastronomía de la provincia. Porque en realidad, toda Girona es una muestra de despensa excelsa.De  la ternera a las anchoas, de la langosta a los quesos, casi todo cuanto pertenece a esta geografía tiene la marca  de superioridad gastronómica casi garantizada.

Fusionar cocina con lo mejor de cualquier arte no ha sido, pues, difícil para el  festival  musical de Los jardines de Cap Roig que se ha ido afianzando año tras año con lo más granado de la música contemporánea. Si bien, años atrás, la guinda gastronómica a  un buen concierto la puso el Celler de Can Roca, este año es el turno de Vía Veneto.  En Cap Roig Festival, Via Veneto, el emblemático restaurante barcelonés con fuertes raíces en la cocina empordanesa, despliega tres opciones gastronómicas, todas de primerísima calidad y con los mejores productos locales y de estación. Los asistentes a los conciertos del Festival podrán escoger entre cenar de forma más informal en el claustro o plaza, o sentarse en la magnífica carpa que hace las veces de restaurante gastronómico.

cap roig plaza photo caproig1_zpse38b3cde.jpg

via veneto photo caprpoig5_zps2611d704.jpg

Los platos abarcan desde el mejor pescado de lonja, los gazpachos de temporada, los canelones clásicos al estilo Via Veneto con pollo pota blava, el atún, el jarrete de cordero lechal, la ternera de Girona, la butifarra del Perol, la pintada, los magnífocos sorbetes, la crema catalana modernizada en tres texturas o el bavà al ron,sin olvidar la magnífica bodega con la que cuenta el restaurante que se nutre aquí con la D.O. Empordà. Todo con el sello del chef Sergio Humada y el equipo de Via Veneto que ha logrado, una vez más, que los festivales de los jardines de Cap Roig pongan en el mapa mundial a la mejor música  junto con la mejor cocina. Una experiencia que no será sólo para sus ojos……

cap roig 2 photo caproig7_zps3e992ef9.jpg

cap roi via photo caproig8_zps4f8af45e.jpg

gazpacho via photo caprpoig6_zpsd7c8f2b7.jpg

via photo caproi10_zpscaa33838.jpg

postre photo caproig11_zpsb0776647.jpg

Comments: Leave a Comment

Las judías mágicas 2: el panaché,la crema y la ensalada de codorniz.

 photo menestra_zps960d8a18.jpg

El panaché de verduras permite infinitas versiones. Casi todas las verduras tienen cabida en este plato que hay que hacer con  mucho mimo, con respeto por los colores originarios y las texturas adecuadas a  cada verdura. En este caso, puesto que hablamos de judías y estamos en pleno verano, yo he utilizado judías verdes- obviamente-, calabacines que están en su mejor momento, un pequeño bróquil, un par de zanahorias y, cómo no, cebolla y dos tomates bien maduros para hacerle un pequeño sofrito que le dé un pelín de potencia gustativa, aroma y color.

Ingredientes para 4 personas:

400 gr. de judías verdes boby

2 calabacines

2 zanahorias

Un bróquil pequeño

Una cebolla grande

2 tomates maduros

un poquito de sobrasada ( opcional)

4 tiras de bacon o taquitos de jamón serrano

aceite de oliva y sal.

En primer lugar he limpiado estas judías quitando únicamente loas puntas  finales de cada vaina para que no molesten en el plato y las he cocido a la inglesa ( agua hirviendo, mucha sal, pocos minutos de cocción y, rápidamente, pasar por  agua fría) para que conserven ese color verde tan intenso. 

Acto seguido he hecho lo mismo con la zanahoria cortada más o menos torneada. Mientras tanto, el bróquil y el calabacín  se han cocido al vapor. Para semejante operación tengo uno de esos “torpedos” de silicona que cumplen una buena función.

Mientras se cocían las últimas verduras, he puesto en una sartén un poco profunda algo de aceite de oliva, he rehogado en él los trocitos de bacon o jamón. Sin retirar y, en el mismo aceite, he preparado  un sofrito de cebolla bien cortadita y un par de tomates maduros rallados. Tenía por ahí un poco de sobrasada y he pensado que le quedaría bien una pizca, al estilo de esos grandes platos mallorquines llenos de buenas verduras y la omnipresente sobrasada. Hecho esto, he añadido todas las verduras a la sartén, les he dado unos tres minutos de cocción a fuego medio y he servido muy caliente.

Crema de judías verdes con morcilla de cebolla y tomillo acitronado

 photo cremadejudiasmorcilla3_zps413f199a.jpg

Las cremas de verduras siempre están en mi mesa. Porque no hay nada más reconfortante que una buena sopa, sencilla, llena de color. Las gastronomías portuguesa y balear sirven las mejores sopas de verduras que yo he probado.

Para  ello, simplemente, hecho mano de lo que tengo en cada momento en la nevera. El mercado y las estaciones se encargan de hacerme de proveedores, pues no hay mejor garantía para que esos platos humildes queden perfectos que usar verdura de temporada.   En este momento, pues,  toca judías verdes!!!!

Ingredientes para 4 personas:

Una patata gruesa

Un par de cebolletas tiernas

400 gr. de judías peronas

2 morcillas de vuestro gusto

Aceite, agua y sal

Tomillo fresco acitronado

Preparación:

En una cazuela poned un poco de aceite de oliva y rehogad las cebollas cortadas finamente y de forma regular. Añadid después la patata a trozos y dejad dorar un poco. Hecho esto, volcad las judías en la cazuela ya limpias y cortadas a trocitos pequeños para que cuezan antes. Cubrid con agua o caldo de vuestro gusto, preferentemente de pollo o verduras.

Pasados unos 20 minutos, triturad con la batidora y pasar por el chino, si fuera necesario. Servid con media morcilla pasadita previamente por la plancha y un toque de ese tomillo maravilloso. Añadid un cordón de aceite de oliva y un par de pimientas rosas para perfumar y decorar.

Ensalada de judías verdes con codorniz escabechada

ensalada judias y codorniz photo ensaladadejudiasverdesycodornizescabechada_zps00526262.jpg

 En realidad este plato es el resultado del aprovechamiento de dos recetas que tenía hechas previamente: unas codornices escabechadas y unas judías verdes que había cocido para hacer una niçoise.

Por lo tanto, sólo  he tenido que añadir la verdura “mágica”  y servir junto con la codorniz cortadita en cuatro trozos,  la cebolla y la zanahoria con la que preparé este clásico de los escabeches y un poco de tomate seco hidratado con aceite de oliva y orégano fresco. Ideal para el verano: ligera, sabrosa, plato completo donde los haya.

Comments: 1 Comment

Las judías mágicas: tres recetas con judías verdes.

 

Este es un cuento maravilloso que uno sólo entiende cuando es mayor, cuando comprende que no hay nada más valioso que una semilla, una pequeña judía que cae en tierra abonada y da de comer a los que la pueblan. Este es, por tanto,  el cuento del hambre y del valor excesivo que le otorgamos a lo fugaz, al culto de lo  material. Adoro, también,  este cuento porque el inicio de casi todo está en una judía. De hecho, la historia de la humanidad le debe su cambio más drástico, después del dominio del fuego, al conocimiento de esta pequeña vaina que llevaba en su interior el inicio de la agricultura, de  la cultura,  de una  sociedad estable que comprende, por fin, la importancia de  los ciclos y el tiempo circular: enterrar para seguir viviendo, morir para empezar de nuevo.

Con el calor, las trepadoras judías se ven altivas en todos los huertos. Tenemos  de varios tipos y algunas, además, cambian su característico color verde por otro más violáceo o amarillento. Todas son fantásticas recién cogidas del huerto en pleno verano, cuando más apetece llenar nuestros platos de vitaminas. En casa no faltan casi nunca de junio a septiembre . De las muchas maneras en las que es posible sacarle partido a esta verdura, os paso estas tres  recetas a la espera de llenar este blog con muchas más.

Judías salteadas con ajos y bull negre

judias verdes photo judiacuteasverdes_zpsd3673dc6.jpg

Esta es la más sencilla de las recetas, basta con cocer las judías a la inglesa, saltearlas  en aceite de oliva con unos dientes de ajo y añadir al final un  poco de bull negre. Perfecta y sana cenita con producto de temporada.

Ensalada niçoise

ni photo laniccediloise2_zps78c3ba5d.jpg

Esta es una de mis ensaladas favoritas. Incluso me atreví con ella a gravar un pequeño programa piloto de televisión para estudiantes de la Pompeu Fabra: http://www.youtube.com/watch?v=2JQpb6HhCeM

Es un plato perfecto para llevar, es fresca, es un clásico ( qué fue de las ensaladas clásicas como la César o la Wardolf???) de la cocina mediterránea, es provenzal y colorista, sabrosa, y admite, como casi todas las recetas según nuestros gustos y origen. Desde aguacate a pimientos, hay montones de versiones. Yo os propongo la mía a base de patata cocida, hoja de roble, remolacha cocida, huevo duro, anchoas, atún, tomate seco hidratado con aceite de oliva y albahaca, olivas de Aragón y una buena vinagreta de aceite de oliva, vinagre de Jerez y moutarde a l’ancienne.

Potaje de garbanzos, judías verdes, costilla y chorizo.
 photo potajedejudias3_zpsf8f8b0c1.jpg


En mi casa las judías verdes, el apio,  la calabaza, las acelgas o las espinacas aparecían en todos los potajes de garbanzos y habichuelas, por lo que comer un plato de cuchara como este era un ejercicio de nutrición bien sano y completo, pues todo lo que una persona necesita al cabo de un día estaba incluido en esta receta. Con un buen pan, vuestros hijos ya no necesitarán nada más que un postre lácteo o  una fruta del tiempo.  Vale la pena dedicarle un ratito: os lo agradecerán:

Una vez cocidas las judías verdes- a la inglesa- las reserváis. También podéis comprar los garbanzos ya cocidos.

Hecho esto,  salteamos en el aceite ed la cazuela la costilla de cerdo y un poco de chorizo- sin abusar!-,  preparamos en la misma  cazuela, sin retirar la carne,  un buen sofrito de ajo, cebolla y tomate. Yo le añadí también una cucharadita de ñora seca o pimentón. Admite alguna especie como clavillo de olor, o el comino, tan andaluz y tan aromático.

Cuando esté listo, añadimos las legumbre y las verduras y cocidas y damos un hervor. Servir muy caliente con  buen pan y trago.

Comments: Leave a Comment